Más témpera, mezclada con acuarela.
Aurora, el hada de las mañanas.
Se enamoró del oscuro músico de la torre. El que cada noche moría desgarrando su corazón en el teclado de un viejo piano. La triste melodía acunaba cada noche los sueños de ella... y no podía ser tanto dolor, tanta emoción, tanto desgarro. Ser humano de tierra, soñador desafortunado, pero sintiendo... Ella quiso darle luz y sólo pudo quemarle los ojos. Más ciego que antes cerró las cortinas... y el piano calló.
"Si me convierto en humana... ¿Me amará?"
-Ilusa. Ilusa. Ilusa. Él sólo se ama a sí mismo y a sus desgracias-
Marchó a la ciudad. Volvió gris -no había nada más que sueños rotos dentro de hormigón- y se encerró en su cáliz en busca de vida... Renacer y olvidar. Porque el músico ardió en colores cuando prendió su corazón.
Ahora sólo hay cenizas y una partitura en el suelo que se desvanece con la lluvia.
Aurora volvió al mundo a los 100 años. Olvidó. Sus alas brillan ahora de nuevo... y coqueta posó para mí. Porque ya no quiere ser humana...
...Sólo ella.